viernes, 2 de marzo de 2012
En memoria de Gloria Navarro Sánchez, Mi Amiga
Yo conocí a la que después sería mi mejor amiga en una época muy felíz de mi vida. Mi primer hijo estaba a punto de nacer y Gloria vino a aprender lo que yo hacía y a sustituirme en los meses que estuviera de baja (año 1992). Tuvimos poco tiempo para intercambiar conocimientos y charlas ya que mi hijo se adelantó un poquito, pero he de decir que desde el primer día Gloria fue para mí una persona con la que conecté y con la que compartí muchas cosas, primero de trabajo y después personales.
Gloria vio crecer a mi hijo con cariño, como si de su propia familia se tratara y mi segunda hija y su primer hijo nacieron el mismo año y en el mismo mes (juro que no lo planificamos).
Por aquella época nuestra relación era sólida y cordial. Nos gustaba ir a la playa con nuestras familias en meses en los que no había mucha gente por allí. Nuestros hijos siempre se han llevado muy bien, y mi hija, a pesar de estar rodeada siempre de chicos, nunca se sintió apartada o excluida de ningún juego ni en ninguna situación.
Todavía les recuerdo en la piscina del Hotel Almirante a las que tantas veces hemos ido..., que pequeños eran.
Nos veíamos con frecuencia y nos hablábamos con mucha mas frecuencia, aún después del traslado a Horche, siempre encontrábamos un hueco aunque fuera sin demasiada frecuencia vernos.
Cuando tuvimos noticia de su enfermedad, nosotros no estábamos cerca de ella para acompañarla y darle nuestro apoyo, pero creo que aún por teléfono lo pudo sentir.
Siempre me he sentido su confidente y yo me he confesado con ella, pero hay algo que creo no me llegó nunca a explicar con claridad, la verdad de su enfermedad.
Ahora quiero rendirle homenaje, sobre todo para que sus hijos no olviden nunca como fue su madre, aunque me consta que no lo harán y como la quería todo el mundo, la cantidad de amigos que tenía y lo buena persona que era.
Para tí Gloria con todo nuestro cariño...
Yo conocí a la que después sería mi mejor amiga en una época muy felíz de mi vida. Mi primer hijo estaba a punto de nacer y Gloria vino a aprender lo que yo hacía y a sustituirme en los meses que estuviera de baja (año 1992). Tuvimos poco tiempo para intercambiar conocimientos y charlas ya que mi hijo se adelantó un poquito, pero he de decir que desde el primer día Gloria fue para mí una persona con la que conecté y con la que compartí muchas cosas, primero de trabajo y después personales.
Gloria vio crecer a mi hijo con cariño, como si de su propia familia se tratara y mi segunda hija y su primer hijo nacieron el mismo año y en el mismo mes (juro que no lo planificamos).
Por aquella época nuestra relación era sólida y cordial. Nos gustaba ir a la playa con nuestras familias en meses en los que no había mucha gente por allí. Nuestros hijos siempre se han llevado muy bien, y mi hija, a pesar de estar rodeada siempre de chicos, nunca se sintió apartada o excluida de ningún juego ni en ninguna situación.
Todavía les recuerdo en la piscina del Hotel Almirante a las que tantas veces hemos ido..., que pequeños eran.
Nos veíamos con frecuencia y nos hablábamos con mucha mas frecuencia, aún después del traslado a Horche, siempre encontrábamos un hueco aunque fuera sin demasiada frecuencia vernos.
Cuando tuvimos noticia de su enfermedad, nosotros no estábamos cerca de ella para acompañarla y darle nuestro apoyo, pero creo que aún por teléfono lo pudo sentir.
Siempre me he sentido su confidente y yo me he confesado con ella, pero hay algo que creo no me llegó nunca a explicar con claridad, la verdad de su enfermedad.
Ahora quiero rendirle homenaje, sobre todo para que sus hijos no olviden nunca como fue su madre, aunque me consta que no lo harán y como la quería todo el mundo, la cantidad de amigos que tenía y lo buena persona que era.
Para tí Gloria con todo nuestro cariño...
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